
Cuenta la historia, que existía un pueblo donde cada quien vivía por su propia cuenta, nadie se interesaba por los demás, no había ningún signo de solidaridad.
Una vez, llegó de visita un famoso rey de una tribu, todo el pueblo acudió a verlo, cuando él dialogaba con los habitantes, ellos se quejaron, que allí nadie era unido. Entonces el rey les propuso:
Porque no disfrutar de una deliciosa sopa de piedra?
Ordenó traer una olla muy grande, colocó agua y la puso al fuego; después de un tiempo pidió colocar una piedra; cuando hervía el agua, manifestó el rey: “esta sopa sería más deliciosa todavía, si pusiéramos un atadito de cebolla”; Traeré ahorita mismo de mi casa, manifestó una moradora, inmediatamente la trajo, picaron y colocaron sobre la olla. Después de unos minutos, el rey manifestó: “si tuviéramos tan solo una papa, esto sería una delicia”; yo tengo algunas dijo otra señora, en cuestión de minutos, regresó, y colocaron en la olla. No pasó 5 minutos cuando el rey dijo, “si aquí tuviésemos condimentos o fideos, sería la mejor sopa que alguien haya probado en el mundo. Y así… la gente trajo cada una lo que tenía en su casa; disfrutaron todos los presentes y en realidad parecía que era la sopa que jamás hayan probado en su comunidad.
Al finalizar el rey les dijo a la comunidad:
Ven como una simple piedra nos ha alimentado y nos ha demostrado que sí podemos ser solidarios?
En medio de un silencio general, todos entendieron que solamente dependían de sí mismos.
Una vez, llegó de visita un famoso rey de una tribu, todo el pueblo acudió a verlo, cuando él dialogaba con los habitantes, ellos se quejaron, que allí nadie era unido. Entonces el rey les propuso:
Porque no disfrutar de una deliciosa sopa de piedra?
Ordenó traer una olla muy grande, colocó agua y la puso al fuego; después de un tiempo pidió colocar una piedra; cuando hervía el agua, manifestó el rey: “esta sopa sería más deliciosa todavía, si pusiéramos un atadito de cebolla”; Traeré ahorita mismo de mi casa, manifestó una moradora, inmediatamente la trajo, picaron y colocaron sobre la olla. Después de unos minutos, el rey manifestó: “si tuviéramos tan solo una papa, esto sería una delicia”; yo tengo algunas dijo otra señora, en cuestión de minutos, regresó, y colocaron en la olla. No pasó 5 minutos cuando el rey dijo, “si aquí tuviésemos condimentos o fideos, sería la mejor sopa que alguien haya probado en el mundo. Y así… la gente trajo cada una lo que tenía en su casa; disfrutaron todos los presentes y en realidad parecía que era la sopa que jamás hayan probado en su comunidad.
Al finalizar el rey les dijo a la comunidad:
Ven como una simple piedra nos ha alimentado y nos ha demostrado que sí podemos ser solidarios?
En medio de un silencio general, todos entendieron que solamente dependían de sí mismos.
Y desde ese entonces, se considera una de las tribus más solidarias del África.
Giovanni Méndez
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